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¡No somos enemigos!

19 noviembre 2018 OPINIÓN


  • La siguiente nota siendo un articulo de opinión, no representa la postura de UMNG Radio, ni de la Universidad Militar Nueva Granada frente al tema en cuestión.

 

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No faltó mucho para que yo fuera parte de la carnada, hace rato tenía ganas de ir a apoyar a los estudiantes, pero uno a veces se duerme sobre la responsabilidad ciudadana y se le olvida que un derecho fundamental como la educación es tan importante como cepillarse los dientes. Afortunadamente hoy se dió el día para caminar junto a ellos, igual no había otra opción para llegar a la Universidad Militar Nueva Granada. Siempre es lindo andar entre marchas que tocan instrumentos al son de los cantos de paz, que motivan a los transeúntes aún en medio del caos.

La tarde amenazaba con lluvia, pero tal como los estudiantes, las nubes resistieron. Yo aún no sé cómo sentirme después de tanta adrenalina, tenía ganas de llorar, de correr y de luchar al mismo tiempo, pero es la multitud la que le va diciendo a uno que silla tomar en la montaña rusa del miedo cuando el SMAD y la policía deciden empezar a hacer su trabajo.

 A la altura de la estación de Transmilenio (Héroes), todo empezó a salirse de control, yo iba de últimas en la marcha y vi la fuerza pública disparando gases que parecían granadas de represión, ese acto fue el símbolo de hostilidad que inició el desorden.  Acorralaban estudiantes jóvenes casi como mi sobrino entre los 17 y 22 años más o menos y los golpeaban como si castigaran a un perro por orinar dentro de sus cascos, les pegaban en las piernas para que no corrieran, luego subían algunos muchachos a un camión de la policía.

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Corrí porque tenía miedo, porque ellos tenían balas y yo también estaba armada, tenía mi cámara registrando cada instante que protagonizaría la película de terror del 15 de noviembre. Así sucedió durante el recorrido hasta la calle 100, golpes, gritos, papas, gases, cantos, graffitis, fotos, estudiantes marchando juntos por el norte de Bogotá para ejercer presión a un gobierno reggaetonero

No se a que le teme el presidente para no sentarse a conversar con los estudiantes, ¿Acaso teme que se den cuenta que no asistió a clase de política pública cuando andaba en “Harvard”? o ¿Que los estudiantes son muchos y su amo no está disponible para defenderlo? El caso es que la ciudad fue un caos rotundo, los torpedos golpeaban personas que se hallaron la marcha por casualidad, pero cuando el aire combativo y los gases picando los ojos de los testigos se juntan: todo arde.

 Llegamos a la 100 y la policía perdió el control, todo el mundo corría y la violencia olía a sangre, todo era tan absurdo que parecía una de esas novelas Turcas que se pusieron de moda en Colombia. Apresaron un montón de personas y los capuchos empezaron a arrojar piedras y botellas inflamables impulsando el descontrol de los que parecían en ese instante nuestros enemigos.

 Estaba cansada y tenía transmisión radial a las  5:00 pm, todo se tornó en calma por unos minutos, SMAD a un lado, policía al otro y los estudiantes fatigados de lucha esparcidos por todo lado. Era una sensación pos-orgasmica con un eco latente de proyectil incendiario. Me senté a amarrarme el zapato que había perdido durante la revuelta  y mientras lo hacia dos hombres del SMAD se acercaron diciendo:

– Flaca ven aquí,

– Les pregunté ¿para qué?

– Uno dijo: ¿Por qué están marchando?

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En ese momento sentí un espacio vacío, un hueco en el pecho que gritaba con fuerza: ¡No somos enemigos! Y me levante del andén, me acerque a explicarles las razones y las posibles consecuencias de no atender esas razones, ellos se miraron con desconcierto, como si la que hubiera disparado esta vez hubiera sido yo, pero ya tenía que irme, no podía seguir predicando la palabra cual mesías. Entonces entendí que estábamos en el tablero de ajedrez moviendo las fichas de forma incorrecta, cada día nos odiamos más con seres que no conocemos, seres que también son madres, padres, tíos o hermanas, que a lo mejor tienen familiares en la Pública pero que están adoctrinados cumpliendo órdenes malditas, mientras nosotros gritamos como locos y ellos golpean sin razones.

Entiendo las posturas de los  residentes de este manicomio y no pienso discutir con ninguno, porque se supone que a los locos se les lleva al corriente y nosotros estamos enfermos de ira que se parece también un poco a la locura, tenemos que resistir, movilizar el arte, la educación y el cambio para que los estudiantes, el SMAD, la policía, usted y yo, tengamos acceso a la Educación Pública de calidad y cultivemos la semilla del saber, a ver si algún día dejamos de matarnos.

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Fotografías y redacción por: Luna-tik Lunera (Lina Téllez)

Directora de comunicaciones y relaciones Públicas

Fundación Táctica de Paz

 

 


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