En tiempos donde la vida universitaria suele medirse en parciales, entregas y reuniones de comité, el Carnaval de Barranquilla ha irrumpido en la Universidad Militar Nueva Granada (UMNG) como un recordatorio poderoso: la academia no solo se habita en los libros, también se vive en la cultura, la identidad y la comunidad.

Este cruce entre la formación profesional y la expresión artística rompe con el estereotipo del “estudiante técnico”. Aquí, la universidad reafirma su misión: formar personas integrales que entienden su pasado para proyectar su futuro.
De Cajicá a la Calle 100: Una apuesta institucional
El ambiente vivido en el Campus Nueva Granada (Cajicá) dejó claro que estas celebraciones no son un simple espectáculo folclórico. Se trata de un espacio de encuentro necesario.
La continuidad de las festividades, que tendrá su punto álgido este 27 de febrero en la sede Calle 100, demuestra que no es un acto aislado. Es una apuesta institucional por fortalecer la identidad colectiva y generar un sentido de pertenencia que los muros de un salón de clases no siempre pueden construir.
“Celebrar el Carnaval en la universidad no es trasladar una fiesta a un espacio académico; es reconocer que la cultura también educa”. Lo anterior, hace parte del mensaje transmitido por el rector de la UMNG, MG (R) Javier Alberto Ayala Amaya, Ph.D. en el magacín Café sin Azúcar en UMNG Radio.
La cultura como puente
En medio de cronogramas apretados y la rigurosidad propia de la UMNG, el Carnaval actúa como un conector. Es el arte uniendo disciplinas que, en el día a día, parecen distantes.
Porque cuando la universidad abraza la cultura, no solo celebra: construye comunidad. La invitación queda abierta para que este 27 de febrero sigamos demostrando que, en la Militar, la tradición y la academia marchan al mismo ritmo.
No te pierdas el cubrimiento realizado a esta festividad en la sede Campus Nueva Granada.



